viernes, 18 de junio de 2010

Lealtad, fuerza, nobleza

                                                                                 Tanci


Desde mi más tierna infancia siento debilidad por los caballos. Me gustaba observar su caminar altivo, digno y elegante. Los veía potentes y fuertes.
Tengo una pequeña colección de caballos que he ido guardando entre recortes, postales, dibujos, sellos y alguna que otra figura tallada en madera, barro, latón  o mármol. Desde pequeña he ido atesorando este simple e insignificante entretenimiento hasta que, sin saber por qué, en un momento deliberado de mi vida, paré y lo dejé a la mitad.
Existe una buena palabra para definir a los caballos y creo que ésta es lealtad, porque en ella hay un ensamble de gratitud y amor que estos bellos animales le muestran al hombre y que, a pesar del paso de los años y de las circunstancias, permanece intacta. Esta es una virtud que me emociona cuando la descubro en otros seres, como así también me pasa con la nobleza. Ese ser sin dobleces, puro y que nos quiere demostrar su autenticidad, su auténtico yo, dando lo mejor de sí mismo. Esta lealtad junto con la nobleza vienen siendo bellezas internas que se nos presentan tal como son. Así, esa belleza exterior del caballo conjuntamente con la interior se nos muestra, a menudo, como turbadora, inundando nuestro interior, pero que, con cuya visión, nos va llenando de satisfacción el alma. Vemos algo que se nos descubre como bello a nuestros ojos, e inmediatamente lo amamos, lo deseamos y hasta nos extasiamos ante esa belleza. Puede ser un paisaje al atardecer, la sonrisa de un niño y hasta la majestuosidad de estos caballos cuando caminan seguros, pisando fuerte sin pisotear a nadie, pero enérgicos y serenos sabiendo su caminar.
Así sentí yo esa belleza interna cuando por primera vez descubrí a Saramago en una entrevista que le hacían en la radio. Me pareció a mí un manantial transparente, lleno de flores y semillas que germinaban, enraizadas y que salían de sus labios hasta penetrar en mis oídos tocando mi consciencia. ¿O tal vez era lo que, en ese momento, internamente, yo necesitaba escuchar?
No había leído nada de él todavía. Empezaba a conocerlo, pero fue lo suficiente como para sentirlo fuerte como un roble, con una especie de empuje vital como para ayudar a mover un poco más el mundo que nos rodea. Así como a remover muchas consciencias sociales. Me pareció un ser seguro, libre al frío y al calor, al viento y a la lluvia. Me pareció perenne en su charla. Como así fue su discurso al Premio Nóbel de Literatura. Un discurso sencillo y natural. Simple pero enérgico. Lleno de sentimiento, emoción, tesón, vida y recuerdo.
No podemos negar el compromiso que siempre tuvo en lo social y en lo humano, y en el que Saramago fue, hasta el final, fiel a sus principios. Un hombre lleno de coherencia y responsabilidad,  basándose en los principales problemas del ser humano y su acontecer con la vida. Cuando hablaba era de los que te obligaba a reflexionar, a pensar, y a no quedarte sin la apertura necesaria hacia un planteamiento más formal y comprometido con lo político, lo social y lo humano. Su responsabilidad en ideas y cuestiones  éticas y morales lo llevó a temas polémicos y, al final, a fijar su residencia en España, a la que se sentía muy ligado; más concretamente en la isla canaria de Lanzarote. Auténtico vergel de paz y dura semblanza ambiental.
Ante todo le valoro su parte de esfuerzo personal en salir, él siempre lo reconoció incluso en su maravilloso discurso a Premio Nóbel de Literatura, desde la más austera pobreza a un mundo que le capturaba; el de la literatura. Ese fue su empeño vital, a pesar de que empezó su carrera de escritor tardíamente.
Hoy me queda la pena ingenuamente, a título muy personal, por no haber podido compartir mi antigua afición infantil con la afinidad que Saramago también profesaba, esto es; su inclinación a coleccionar caballos.
Al final nos queda la magnitud de su obra, su gran y extensa obra. Eso es lo que nos vale, amén de compartir todas sus virtudes así como su dilatado pensamiento.






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14 comentarios:

Explorador dijo...

Emotiva entrada, me ha gustado muchísimo la descripción de la belleza interior. A mí también me gustaba mucho Saramago, y a pesa de no coincidir del todo con él ideológicamente, me caía muy bien, también. Afortunadamente nos quedan ahí sus libros, para leer o releer. DEP.

Y un fuerte abrazo para ti :)

virgi dijo...

Un gran hombre, fiel a sus principios como pocos. A mí también me emocionó su discurso del Nobel, pero un par de libros suyos que leí (Caín hace poco) nunca me han llegado.
Sin embargo, me parece de una lucidez y generosidad admirables.
Respecto a los caballos, por qué será que a los niños les chiflan tanto como los perros? ...
Besos luminosos, como la mañana.

Alicia dijo...

Querida Tanci, bonito homenaje a este gran escritor que nos ha dejado. Un hombre sencillo que nos demostró que cuando uno tiene claro lo que desea puede llegar a lo más alto... sólo hay que tener el punto de mira muy bien centrado! Te mando un abrazo.

Isabel Martínez dijo...

Me ha gustado mucho tu homenaje a José Saramago, cómo lo has imbrincado con ese gusto por los caballos que te acompaña desde pequeña. Muy emotivo y personal. Se nota que el gran escritor circula por tu sangre, como el amor hacia ese noble animal que es el caballo.

También estoy de luto. Un magnífico escritor se nos ha ido. Leerlo es el mejor tributo que podemos ofrendar a su memoria.

Un beso, Tanci.

tanci dijo...

Hola Excplorador, gracias por tu presencia en este rincón de mi casa. La belleza también la pusiste tú con tus palabras en tu espacio personal. Independientemente de las ideas políticas, hay que reconocer su compromiso. Nos quedan sus palabras.

tanci dijo...

Hola Virgi, parece que él nunca perdió esa parte infantil ... ¿ tal vez por eso lo de los caballos?. Tengo entendido que le vino después de una vivencia particular de chico. Me gusta sobre todo su paso por la vida sin mucha ambición.Gracias por pasar por este rincón. Te envío un efusivo abrazo.

tanci dijo...

Alicia, ese punto de mira debe instaurarse en lo profundo de cualquier ser humano. Quizá lo importante es encontrarlo y eso mi querida amiga, a veces, lleva tiempo. Por eso él le pedía a la vida tiempo. Tal vez el truco podría ser mecerse al ritmo de cada uno, sin forzar mucho las situaciones. Aunque se me crea cierta duda...
Un beso amiga.

tanci dijo...

Querida Isabel, así es. Esa atracción hacia los caballos está ahí, en mi interior. Y si, le quise recordar con un cierto paralelismo personal. Ël fue leal a sus principios, los mantuvo con fortaleza y además tenía la nobleza esencial de la gente sencilla. Sin muchas ambiciones. Me gustaba su expresión. Te mando un cariñoso abrazo.

FLACA dijo...

Sensible y emotiva esta entrada tuya y muy valioso el homenaje. Aquí en Uruguay también estamos de duelo. Un abrazo.

tanci dijo...

Querida Flaca, Saramago eligió vivir en una de las Islas Canarias. Era nuestro vecino en presencia y en corazón. Y además tenía una relación afable y colaboradora con sus convecinos. En las Islas era muy apreciado. Estamos triste ante su marcha. Pero nos dejó un buen legado.
Gracias por tu visita. Me gusta verte por aquí.Abrazos.

Quase Blog da Li dijo...

Hola Tanci!
homenaje encantadora y sensible a Saramago.
Dejó una obra literaria valiosa,
que nos inspiran. ¡Siempre!

Y los caballos ... Comparto su admiración y aprecio por ellos.
También recogo (desde muy joven)
Y, sigo a recoger...

Me gustó el diseño del post!
Un gran saludo,
li

tanci dijo...

Hola Quase Blog da Li. Muito obrigada por vir aquí. He pasado por a tua casinha y me ha gustado muito suos dibujos en especialmente suo blog. Seré una fan tuya porque me encanta la pintura e tu tienes una muy bonita colección. Obrigada por tu visita.Pasaré por tua casa. Abrazos.

Conchi dijo...

Querida Tanci, qué bonito homenaje le hiciste a Saramago. Cuando empecé a leer creí que todo el texto sería sobre los caballos, pero no, nos llevaste a decirle adiós a un gran hombre.
Ojalá algún día puedas tener tus propios caballos.
Ya terminé la pintura. En cuanto le haga una foto te la envio para que la veas. Siempre me recordará a ti.
Un abrazo
Conchi

tanci dijo...

Querida Conche, siempre pones palabras de afecto a mis escritos y siempre complementas de alguna manera lo que hago. es maravillosos contar con tu presencia así como con cada uno de tus comentarios. Gracias por venir. Gracias por tu visita. Gracias por estar ahí.
En cuanto a la pintura, no me cabe duda de que ha quedado estupenda. Ya la veré. En las Islas hay rincones y semblanzas que te encantarían, Estoy segura.Habrá más oportunidades. Me alegra que hayas tomado la decisión de crear a través de una simple foto que publiqué. Es un orgullo para mi. Te envío un fuerte abrazo.