domingo, 10 de julio de 2016

Observatorio



                                                                                                      Foto Tanci





Tenía ganas

Tenía  ganas de sol,
del sol escondido
tras la nube incauta
del invierno sombrío.

Tenía ganas

Ganas de risas
y de olores,
  de aconteceres ligeros,
del baile de la brisa
y su pausado tiempo.

Tenía  ganas

 Ganas de vivir
con el sol,
con la nube,
la brisa
y el momento.

Tenía ganas

Ganas de volver y capturar
nuestro efímero encuentro.

lunes, 6 de junio de 2016

Todo a mis pies


                                                                          Foto Tanci





En esta quietud
clandestina y sin sorpresa
amansar me dejo
sin aspavientos.

La madera, el barro, la piedra
la planta, la flor, la esencia...
mi apego a la naturaleza.

La flor plisada y estética,
tocando el corazón de la teja,
barro arañado
del interior de la tierra,
restañado en cóncava presencia.

Intacta la casa, intacta la teja,
perdura la piedra
se abraza la flor
a esa canal abierta

El canto del mirlo
en la tarde convexa,
el olor a la flor
de esa falda abierta.

El pasado a mis pies.

Tardes de bruma espesa
de necesidad y carencia,
algún helecho retorcido
que atraviesa la niebla.

Sigo a la flor
que se despereza,
sin tocarla la dejo
en suave reverencia.

A su delicado aire
que es el mismo que me llega

Todo a mis pies.
 
Mis pies,
que solamente son
dos heridas abiertas.

lunes, 9 de mayo de 2016

Desvencijada



                                                                                                                                  Foto Tanci
 
 
 
 
 
 
Casi sin duelas
la barrica se duele
a la intemperie.

miércoles, 20 de abril de 2016

De camino

  

                                                                                                         Foto Tanci



Al pasar por la choza descubrí la miseria que jamás habían visto mis ojos. Los restos de interminables noches de lujuria habían anegado el lugar. No muy lejos de allí, abandonadas y sobre un manto de tréboles, dormían las cortesanas tras una noche de desparpajo y lascivia. La luna iluminó la escena al mismo tiempo que iluminó mi sendero.
                                     



                                                                                            Foto Tanci

 
                                                                         

 
Bajo un mismo techo
durmieron las cortesanas
la luna y el trébol
 
(Basho)
 
 

miércoles, 6 de abril de 2016

Nebuloso



                                                                                                        Foto Tanci







Conforme el tiempo,
así surge el paisaje.
¿Es primavera?





jueves, 17 de marzo de 2016

Acelgas



                                                                                                             Foto Tanci






Bajo el ciruelo
crecieron las acelgas.
¿Quién las sembró?


martes, 8 de marzo de 2016

Pantalones de tirantes

                                                                                                               Foto Tanci







Pidió a su madre que le confeccionara un calzón de peto con  tirantes, de esos que había visto en las películas del oeste con un bolsillo frontal en el pecho y dos en los laterales. Y su madre  se los hizo, aunque para sus adentros se dió cuenta de que su progenitora  no estaba totalmente convencida de la idea, ya que no era la moda al uso entre las niñas. Tal vez su madre temía que sus amigas podrían llegar a discriminarla...


Su padre le regaló una pistola de juguete y de latón,  de las llamadas de “mistos” que estallaban nada más pulsar levemente un diminuto gatillo. Y de mayor le regaló también un taladro eléctrico para que hiciera realidad sus habilidades con las manos.

Jugó con su hermano a indios, comanches y vaqueros sin ninguna desigualdad. Se intercambiaban los roles ya que una vez tocaba ser de los buenos y otra vez de los malos. Quedaban los papeles equilibrados y bien distribuidos.

Hacía “gongos” excavados en la tierra de la calle dónde jugaba, y ganaba los boliches por su puntería y no porque se le concediera por ser niña o mujer. Fabricó cometas que volaban muy alto. Confeccionó espadas de cañas y carritos de latas de sardinas con ruedas de lonas.

Subió escaleras. Trepó a los árboles más altos, jugó a la pelota, montó en la yegua de la casa de labranza familiar. Tiró de la azada, sembró flores, podó rosales, horneó un pastel, cosió un botón, se le quemó un guiso, pintó la casa de colores...  y desde hace muchos años embadurna lienzos intentando alcanzar el color de las nubes. También desde hace muchos años se supo emancipada.

Aún sigue poniéndose, como un antiguo ritual, el calzón de peto, aquel calzón que pensaba que al usarlo le daría la misma libertad que observaba en el otro género.

Pero ahora, al paso de los años, sabe que no es cuestión de pantalones de peto con tirantes, ni de calzones, ni de vestimentas especiales y atractivas… sabe  que es cuestión de seguir educando sin tregua ni descanso con el fin de transformar ciertos comportamientos del subconsciente colectivo. Y a ello ha dedicado su vida. Y lo seguirá haciendo mientras la igualdad sea una utopía.

 

                                                        Pintura de Marianne North (Drago de La Orotava)