lunes, 18 de mayo de 2009

Una lectora




Mi hermana siempre fue muy buena lectora. Mucho más que yo, a la que le interesaban más lo juegos de actividad libre que quedarse parada o sentada con un libro entre las manos. Mi hermana tenía la costumbre de regalarme una peseta por ir a cambiarle novelas de amor al estanco de D. Antonio en el barrio. El estanco, además de tener de todo lo necesario para surtir las necesidades algo precarias de la época; servía a su vez de "biblioteca de barrio". Se cambiaban novelas y colorines que pasaban de mano en mano durante mucho tiempo y que, por su uso indefinido, iban cogiendo un cierto color amarillento y sus hojas terminaban demigajándose casi entre las manos. Tanto las novelas como los colorines, además de manoseadas, tenían algunas hojas salidas de sus cosidos primigenios y éstas se podían cambiar por media peseta. Valían más baratas.
A mi hermana le gustaban las novelas nuevas, de personajes modernos que capturaban a las jóvenes de la época con sus entresijos y sus historias de amores y de romances.
Y yo era la encargada de hacerle el intercambio, siempre y cuando se me remunerara con una peseta. Una peseta para la novela y una peseta para mi. No era mal negocio. Yo no entendía de amores ni de historias románticas, más bien me columpiaba felizmente en la rama de una higuera que, en más de una ocasión, me servía de cobijo; cuando no empezaba un interminable correteo por los alrededores hasta que alguien me mandaba a parar.
Yo buscaba para ella las portadas más antiguas, con un juego de colores distinto a los que estaban diseñados en la mayoría. Era la estética del diseño y el efecto de colores lo que me atraía en aquella empresa. Y en más de una ocasión se identificaban, paralelamente las novelas más viejas y más manoseadas del estanco, con el diseño más estético u original y que a mi me capturaba. Así y sin saberlo le llevaba a mi hermana novelas pasadas de moda, con historias y romances que nada le valían a ella que era una avanzada para la época. Y que más que sacarle jugo y provecho, lo único que conseguía era quedarse con una novela sin interés, desfasada y con tres palmos de narices. Y lo que es peor, ¡haber perdido una peseta! Algún que otro "castañetazo" recibí después de haber realizado mi frustrada y entorpecida empresa de trueque.
Mi interés por la lectura me llegó más tardíamente, pero bien afianzada. Sin embargo, fue mi hermana precisamente quién me dio a conocer a Benedetti. Fue ella la que me enseñó la poesía de este grande entre los grandes de las letras hispanoamericanas.Y leyendo a este hombre me quedé prendada de lo simple y lo grande a la vez. De todo lo que se puede decir con el alma y con el corazón. Fue un hombre que escribió lo que quiso y quiso escribir lo que amaba; o sea, escribió a la vida, a las cosas sencillas y por encima de todo al amor.
Recibí la noticia anoche, a través de Internet. Universal y gran delator éste que nos mantiene informados y comunicados a los que, por suerte, tenemos acceso a él; tanto para bien como para mal. Me entristecí porque, aunque uno debe aceptar la muerte como un proceso de vida, sé que se nos fue un hombre bueno y un hombre sabio. Un hombre poeta y un hombre comprometido; y un hombre constructor de sueños y realidades terrenas.
Hoy, aunque mi hermana no me mandara a cambiar una de aquellas novelas que forjaron a muchos de mi generación y de la suya en sus hábitos lectores; hoy, decidí cumplir con un ritual entrañable. Elegir, entre muchos, muchos libros publicados, uno escrito por Mario Benedetti. Con la semblanza segura y firme de saber que ÉL estaba a mi lado ayudándome en la elección más certera para mi y en este momento.
Y fui a la librería del barrio y pregunté por libros del MAESTRO y me ofrecieron algunos, y de todos ellos me quedé con uno que no tenía, y por esta vez no me importó la portada, ni sus colores, ni tan siquiera el diseño.
Lo que más me importó es que Él iba a estar con su escritura y su alma dentro.
Gracias maestro por toda tu sensibilidad, por tus letras y por todo lo que nos has dejado como herencia. ¿Qué mejor homenaje podría hacerle una de tantas lectoras de toda su obra?










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4 comentarios:

FLACA dijo...

¡Cuánto hacía que no nos visitábamos, querida Tanci!... Pero viste que estas cosas, al fin, sirven para unir a las personas y para juntar a los que hace tiempo que andan perdidos.
¡Qué decirte!...No estoy llorando con ningún dolor personal, veo que el sentimiento ante esta pérdida es universal. Emociona ver lo que lo querían ustedes en España, y en el mundo entero. Él, que no tenía hijos y su familia parece ser un único hermano, ha estado acompañado y ha sido llorado por el mundo entero, hga recibido el afecto universal.afsÉl mostró como nadie nuestra realidad, él mostró lo que era el sufrimiento del preso político, de la tortura, del exilio, él nos regaló bellísimos poemas de amor, él nos representó con dignidad; él nos enseñó lo qué era la modestia y la humildad. Como dijo Galeano - que es bastante vanidoso- ni él mismo se creía que era Mario Benedetti, se avergonzaba de serlo, es decir, de que le rindieran honores.

Estoy casi segura de que en el coro cantabas "si te quiero es porque sos/mi amor, mi cómplice y todo/ y en la calle codo a codo/ somos mucho más que dos".
Un gran abrazo.
Prometo no perderme.

sinkuenta dijo...

Querida Tanci, me ha emocionado éste tu último post... No sólo la historia personal que, silenciosamente, te ha ido acercando a los 'grandes', a esos amigos que tenemos dentro de las páginas de los libros y que nos hablan, como en el caso de Benedetti, al alma desde esos otros planos de existencia superior... Me ha encantado tu recorrido de 'a peseta'... pero ¡qué peseta tan bien pagada!! Gracias por este escrito que culmina un año de andadura por los caminos de la 'expresión'. Un beso

tanci dijo...

Querida Flaca:
Me alegra un montón verte pasar por aquí y me alegra saber que no te vas a perder.Creo que en españa el sentimiento es similar que en tu país.Lo más que me gusta de los grande creadores y de los grandes artistas es su humildad.Te diré que este año celebramos, como cada año, nuestro Festival Carpe Diem.Es el XVI.Intentamos recordar la figura de Bnedetti en el escenario que ya estamos sacando ideas y también en nuestro repertorio. Y si es verdad, cantamos el Te quiero y a muchos de nosostros se nos hacía un nudo en la garganta, cuando no la lágrimas, ante tan magnífico poema de amor.
Recibe un abrazo caluroso.

tanci dijo...

Alicia querida:
Cuánto me alegra saber que te ha gustado este post que, como bien dices, culmina un período constante y creativo." A peseta las nuevas y a media peseta las que están deshojadas o con la portada estropeada". Je, je, ¡qué tiempos aquellos!. Bueno hoy pasa a ser un recuerdo entrañable al tiempo que podemos darnos cuenta cuánto ha cambiado nuestra realidad.Un abrazo