sábado, 10 de febrero de 2018

Arte compartido



 
 
 

Una amiga, sabiendo la devoción que me inspiran los caballos, yeguas y demás seres equinos, me envió esta bonita postal desde Andalucía, bellísima tierra donde tengo muy buenos amigos. Sabe ella que es mi animal favorito. Y sabiéndolo decidió regalarme esta exquisita estampa llena de color, de equilibrio, de belleza y de estética, Bien que me llegó su desprendido regalo. Bien sabe ella de nuestro amor al arte, a la armonía...a lo bueno. Y porque pienso, además, que quien disfruta con el arte o su realización, no puede disfrutar de mal ajeno, ya que pone todos sus sentidos en ciertas cosas que vale la pena disfrutar o producir. Disfrutar del encanto, de la belleza, del equilibrio...a la vez que se disfruta de un concierto de paz y unión con la obra que tienes entre las manos, que escuchas, que ves  o que sientes.
Pasear y galopar a lomos de un caballo o yegua, que para los efectos da igual, es una de las actividades que tengo pendiente en esta vida. Tal vez esa pequeña ilusión y deseo que sigo manteniendo, donde lo habitual en mi infancia era la cercanía a algunos elegantes ejemplares pertenecientes a la familia de los équidos.

1 comentario:

**kadannek** dijo...

Los caballos no sólo son esbeltos y elegantes en su estética, también son fuertes y nobles, y eso lo admiro.

Bello regalo. Me alegra tu emoción y gratitud.