lunes, 2 de junio de 2008

¡Cómo me seducían!


Siempre me han gustado, siempre me han parecido presumidas y coquetas. Quizá el motivo venga de los juegos vividos en una casa-granja, cuando yo era pequeña.De aquí viene mi recuerdo entusiasmado, mi cariño y mi afecto por "ellas".

Siempre las vi como a señoras bien endomingadas. Su mirada de pico altivo hacía que no te acercaras mucho a ellas. Su cresta, enardecida por encarnados tonos carmines, anunciaba siempre días festivos. Sus ojos, al parpadear,dejaban entrever un cierto disimulo al observar, que no lo era tanto ya que miraban atentas el horizonte de su otear.¿Qué decir de sus radiantes plumas?. Cómo endomingadas que estaban, casi siempre lucían sus trajes estofados y variopintos. Su cola, pertrechada de firmes y tornasolados tisús, se movía con la misma arrogancia de su pasear. Sus patas, ¡ay! sus patas. Sus patas siempre cubiertas por amarillos calcetines, adornados de fijas lentejuelas, que no dejaban el frío invierno pasar. Cuando aparcaban el alegre paseo dominguero, ellas se disponían a patinar. Sus pies aquí, sus pies allá. En una danza alegre y lujuriosa, separaban la tierra a dos bandas en busca de algún gusanillo o grano que poder rescatar. Cacarear al compás era lo mismo que buscar y rebuscar. Mírenlas a ellas, " gallinas bobas" que dónde va una van todas.

No se me ocurría otra cosa que intentar engañar a las gallinas bobas. Cuando una vez me interné en el gallinero, presta a hacerles ver el tesoro que yo depositaba en la esquina del que fuera su aposento. Escarbé e hice ademán de colocar algo de manera sinuosa en el suelo. Y ellas, después de que me vieron salir, fueron raudas a rastrear lo que creían que yo habría depositado y que habría dejado enterrado. Se me asemejó más a un patio de vecinas, por lo rápidas que se arremolinaron y quedarse con tres palmos, al darse cuenta del engaño. Con mi treta infantil me sentía victoriosa, por haber conseguido confundir a las gallinas bobas. Y yo observaba detrás de la verja protectora.
No digamos, cuando en un verdadero alarde de salto sin pértiga y en busca del trozo de pan sostenido en la metálica tela; a una altura considerable, ellas tenían que saltar para poderlo alcanzar. Ésta que está aquí reía sin parar, por el mero hecho de ver a una gallina brincar.

Y ahora me contento con alguna que otra gallina de ornamento, en estampa, en postal, en dibujo o casi al natural.Por la alegría de ese momento, colecciono gallos y gallinas. ¡Vea usted que portento!


La campanella - Niccolo Paganini
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11 comentarios:

sinkuenta dijo...

¡ay, las pobres y denostadas gallinas!... se dice que son más p---- que nadie, que son sucias y muchas más cosas... me gusta imaginarte de pequeña tratando de burlar a las señoras gallinas allí en su propio patio de vecindad... la verdad es que me gustan los animales, especialmente los perros, pero nunca me había parado a analizar la vida de las pobres gallinas, tan ociosas y cuya existencia se basa en 'ir al cuarto de baño' al menos una vez al día... ¡te imaginas! un beso, amiga.

tanci dijo...

Mi querida Alicia:
Gracias por acercarte por aquí y hacerme el regalo de tu prencia. A mi también me gustan los animales, pero más los gatos. Me parecen tan independientes... Lo de " ir al cuarto de baño" al menos una vez al día te quedó muy bien. Esa figura hubiera completado mi descripción.
No quites esa foto. Me parece muy linda y además emana serenidad.Me gusta cuando te veo aparecer por aquí.
Recibe un abrazo de los fuertes, amiga

sinkuenta dijo...

un placer visitarte amiga blogera

mónica dijo...

¡Amiga mía, haces poesía hasta de las gallinas! ¡Olvida tus dudas en cuanto al blog, lo haces estupendamente! Besos.

tanci dijo...

Querida Mónica:
Gracias por acercarte por aquí. Siempre eres bienvenida.Gracias por tu comentario.Sabes que los valoro un montón.
Un abrazo

tanci dijo...

¡Cucú!.Gracias de nuevo Alicia.

sinkuenta dijo...

En mi blog tienes un regalito para que lo pongas en el tuyo... lo trajo una ola! un beso.

(tienes que 'guardar como'- en mis imágenes y luego en personalizar . añadir elemento - Imagen desde equipo- guardar y listo!)

tanci dijo...

Alicia, no sabes bien cuánto me encantó ese regalito. El aguna me hace mucho bien.Es terapéutica. Pero en este caso me encanta dejar que la espuma venga a mi. Me amansa y además deja la estela con ligeros toques de alguna pisada viajera.
Es mi primer regalo en mi blog.Así que ¡muchas gracias!Intentaré ponerlo correctamente según tus explicaciones.
Estoy viendo muchas coincidencias últimamente...

tanci dijo...

Y es que es de un gusto exquisito, a punto para el momento justo.
¿Puedes hacerte a la idea de cuánto me llegó?
Pues así(________________________________________________________________________________________________________________________________________________________.../...)

Demián dijo...

También yo conviví con estas aves y si me parecían bobas la mayoría de las veces. Reiteradamente realicé el experimento de poner el pan a una altura que les hiciera esforzarse para pillar algo. Sin embargo nunca arrancaron de mi una empatía como otros animales. Tú me las has hecho recordar y pensar en mis días de pantalón corto. Mi gratitud con un abrazo.

tanci dijo...

Demián. Muchas gracias por acercarte a esta lectura. Los recuerdos son las mirillas de nuestro interior. Y también me pasa lo mismo. Tus relatos me llevan a esa infancia que de alguna manera nos ha conformado y hasta cierto punto moldeado. De nuevo un grato saludo para ti y tus recuerdos.