A pesarde su piel clara, no usó protección solar nisiquiera en forma de crema foto protectora resistente al agua. No se puso un sombrero de ala ancha para proteger su rostro y tampoco hizo uso de gafas oscuras de sol.
Y sin embargo había oído hablar del daño que ejercían los rayos solares en la piel y el posible cáncer cutáneo como consecuencia de las repetidas y acumulables radiaciones solares.
Después de un duro y largo invierno, su cuerpo pedía absorber todo el sol que hasta ese momento le había sido imposible disfrutar. Quería un bronceado total pretendiendo dar a entender que gozaba de buena salud.
Boca abajo y sobre la arena amarilla se tumbó hacia las 10h a.m. aproximadamente. Se dejó llevar. Durmió, soñó y sintió la caricia abrasadora del rey astro. Repentinamente alguien le hizo volver en sí, más o menos sobre las 15h p.m. El esbozo de un palmeral tropical entrerojizo yrosa claro quedó estampado a lo largo y ancho de su torso, sus nalgas y sus piernas cuando despertó.
Parecía no abastecerse nunca ¿Qué había un suculento potaje de judías pintas? Él probaba del caldero ¿Qué una buena cazuela de pescado era lo que ese día la abuela había apartado del fuego? Él quitaba la tapa y se las arreglaba para comer algo. Una vez, la abuela colgó una sama de pescado salado de un clavo que estaba pegado a la pared. No sé cómo se las ingenió, a semejante altura, para arrancarle un buen cacho. A lo último que se atrevió fue a volcar la cafetera para sorber el buche de café que quedaba en el fondo. No respetaba ni olla, ni lugar, ni suculencia.
Por aquella Navidad andaba la abuela preocupada porque el guiso llegara íntegro a la mesa. Lo acechaba cada vez que podía, pero en un descuido lo vio caminando a gatas con algo en sus fauces escabulléndose astutamente hasta la huerta. Sigiloso él. Sigilosa la abuela que no dudó en coger untronco de brezo propinándole un firme estacazo, dejándole tieso al momento.
En la Nochebuena todos participaron de la alegría del festín menos el gato pardo que fue el primero en destapar la olla y probar el baifito en salmorejo.