domingo, 31 de julio de 2011

Más de lo que imaginas

Había cambiado su rutina diaria cuando acertó a pasar por allí. Justamente por delante de aquel muro recién construido; blanco, encalado y posteriormente enjalbegado. Había quedado impoluto, lejos ya de aquel desplome que había sufrido una semana anterior, en el que las piedras que lo formaban se habían derrumbado tras el paso continuado de la desbordada fuerza del agua. Sobre aquel muro blanco había señales recientes que la capturaron nada más acercarse. Se paró frente a él leyendo aquel enigmático mensaje, al tiempo que quedaba pensativa por unos instantes.

Siempre había pensado, internamente, que ciertos avisos llegarían en su justo momento en forma de mensajes como señal de comunicación. Como si fuera un juego a modo de sueño premonitorio. Tal vez como alerta o como una reflexión que la llevara más allá de la simple lectura.

Lo que había deseado para sus adentros llegaría mediante la escritura, a modo de insinuación, en el lugar que menos esperaba. Por eso quiso hacer su propia lectura y sacar su conclusión. Y dedujo que la recordaba más de lo que imaginaba, y que pensaba en ella más de lo que imaginaba, y que habiendo pensando en ella se le fortificaría su alma más de lo que imaginaba. Y que habiéndola fortificado, pasaría a archivarla en su memoria como el sabor fuerte de las manzanas agrias. Intuyó que la amaba más de lo que imaginaba. También especuló en que se afanaba en no comunicáselo más de lo que imaginaba, pero que sentía y se emocionaba más, mucho más de lo que imaginaba. Y que, a veces, aspiraba a un natural encuentro fortuito, más de lo que imaginaba. Y que si no se daba ni  aquí ni ahora, ni luego ni después, como era el caso, se conformaría en imaginar más de lo que imaginaba; pero abarcando, con constancia y tesón, todo lo que podía y que tenía entre manos, porque ese era, en definitiva, el juego de la propia vida. Y se le vino  a su cabeza que, cuando se quedaba sin fuerzas casi sin energía, reaccionaría poniendo alguna música a posta elegida, o cambiando de escenario, o cerrando los ojos para elevarse de nuevo más de lo que imaginaba. Y que de esta manera seguiría sus propias instrucciones grabadas en papel de mil colores para no sucumbir y, por el contrario, permanecer  en lo alto, fluyendo, más de lo que imaginaba. Y con nostalgia recordaba lo que pudo haber sido y no fue, haciendo una consideración benévola para ella misma y para no caer en un pozo profundo porque era cruel, duro y desconcertante más de lo que imaginaba.

Adivinó también que le gustaría permanecer más tiempo holgazaneando, algunas veces por las mañanas en su cama, más de lo que imaginaba. Y que, si alguna vez la hubiera visto triste, no era porque le faltara alegría, sólo estaba algo oculta en la otra cara de la misma moneda, y que, livianamente intentaba, a modo de juego, darle la vuelta. Con todo su esfuerzo, con todo su ímpetu más de lo que imaginaba. Y es que seguía caminando por senderos polvorientos, por cascajos y pedregales, saltando por arriba de ellos dándole el impulso necesario haciéndolo efectivo para  con su propia vida, más, mucho más de lo que imaginaba. Tuvo la percepción, mientras miraba el muro, de ese sentimiento lleno de vitalidad que, a veces, transmite  fuerza y energía al pensamiento.

Siguió de largo para terminar reflexionando que las cosas más elementales e inesperadas, como esas simples palabras, llenas de misterio recogidas de aquella pared, eran, aunque nimias, las más extraordinarias ese día. Al menos para insuflarle ciertos interrogantes, cierta filosofía y más vida a su vida.


                                                                           Foto Tanci






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martes, 26 de julio de 2011

Resguardo

                                                                        Foto Tanci





 

Mientras la planta
se encarama en la casa
ésta se abriga.









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lunes, 18 de julio de 2011

Semejanza

                                                                                                             Foto Tanci






Mimetizado
el cangrejo en la roca
espera la ola.







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lunes, 11 de julio de 2011

Suculencia

                                                                                                                     Foto Tanci





Por su reclamo
entre la flor del cardo
liba la abeja.






                                                                     Foto Tanci

 








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miércoles, 6 de julio de 2011

Gravitación


                                                                                                                     Foto Tanci





Me basta un haiku
para salir al paso
de la rutina.

¿o para salir del peso
de la rutina?

¿ para salir del hueco
de la rutina?

¿o para salir del eco
de la rutina?

mejor,
para lograr un beso
con maestría.








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viernes, 1 de julio de 2011

Parada

                                                                                                                                Foto Tanci




 Nadie en la estación
lo esperado no llegó
el tren ya pasó.

                           






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sábado, 25 de junio de 2011

El río que me lleva




                                                                                                                             Diseño Tanci (10 años)




Bidasoa en Guipúzcoa. Eo (límite con Asturias), Nalón y Navia en Asturias. Pas, Besaya  y Deva en Santander. Son cortos  y rápidos. Su caudal es regular y frecuente por las abundantes lluvias ¿por qué son rápidos y abundantes en su caudal estos ríos? ... pues  porque vienen de arriba para abajo y por eso corren más deprisa. Magnífica contestación para una niña de 10 años que nunca había visto un río en su vida. Su experiencia e imaginación en esos menesteres era tan escasa que, aunque ayudada por el libro de texto, podía sacar sus propias conclusiones a la manera más simple y gráfica posible. Obviamente, en el mapa escolar, el diseño de estos ríos estaba hacia abajo, tal y como sus ojos los veía. Tampoco sé por qué razón le dio un toque "tipo permanente" a toda la costa de la península ibérica.
En su isla natal no había ríos. Todo lo más, algo de agua, tampoco mucha, pero agua que había que ahorrar, aprender a valorar y a respetar. En su isla natal el agua era/es un recurso escaso y muy preciado. Agua que se sacaba de las entrañas de la tierra, de las galerías y de los pozos http://www.aguastenerife.org/4_tfeyelagua/4_3_6.html. Agua que discurría por los innumerables barrancos que, a su vez, atravesaban los campos desde la cumbre hasta el mar; siempre en invierno, casi nunca en verano. También agua de mar que  rodeaba a su isla por doquier y que, desde cualquier punto, estaba siempre al alcance de su vista.
Pero un río es siempre atractivo para un niño. Un río se coloca siempre en el Belén de todos los años con papel platina o con sal teñida de anilina de color azul. Un río tiene puente. Un río tiene peces. Un río tiene orilla y está sembrado de juncos en los que se esconden los patos que juegan y parlotean cada vez que quieren. Un río tiene árboles frondosos en algún lado de sus riberas, y que dan sombra y cobijo en algún momento a cualquier ser vivo que la aproveche y que requiera de ella. A veces, un río transporta algún madero o trozo de corteza de árbol sobre sus espaldas flotantes y entonces su descubrimiento es majestuoso.  Un río es fresco y cálido a la vez. Un río es susurrante, te cuenta historias al oído sin tú pedirlas, por eso un río es generoso. Se comunica contigo y en su charla es capaz de amansarte hasta dejarte ensimismada, llenándote de silencio y comprensión. Un río se insinúa por tramos y, a veces, te da de bruces en tu pensamiento cuando éste, ajeno al especial momento que el río te brinda, se evade de toda razón, de toda añoranza… de toda cavilación. Un río corre, y corriendo se lleva el agua; pero detrás, hay más y más agua, mucha agua, caudales de agua que sigue su curso y su cauce hasta perderse río abajo… y nunca mejor dicho. Por eso, tal vez, los ríos “ vienen de arriba para abajo” sobre todo los de la vertiente cantábrica. Y por eso, porque vienen de arriba para abajo, corren más deprisa, tanto como los imaginaba la pequeña muchacha de trenzas, escondida tras sus  pequeñas gafas. Un río nunca espera, pero si te sientas a su lado eres tú la que esperas por él, invitándote a seguirle  con tu mirada en su universo. A la vez que traspasas su línea universal de plenitud, amplitud y lejanía. Te lleva si tú quieres. Te estimula si te dejas. Te invita si se lo permites. Un río te concede los minutos de sugestión que  necesites y que tú quieras pedirle. Sin un pago a cambio, sin que te exija, sin que te obligue. Nada te demandará, no habrá cobros ni réditos. Está ahí para ser uno contigo y con tu mundo. Y tú, si así lo aprovechas, sacarás de él toda su dulzura, todo su cántico de esplendor, de naturaleza viva, de limpieza diáfana, de recitado variado  que, junto con varios ecos de coros perdurables, hacen su travesía más poética, más entrañable, más viva y más humana si se quiere.
Y así de poético y entrañable fue el encuentro que sostuvimos con la Coral de Los Corrales de Buelna (Santander). Nuestro coro, el Coro Carpe Diem  http://www.corocarpediem.com/ , dio un recital al más puro estilo poético. Tal y como nos viene caracterizando a lo largo de todo nuestro repertorio y de nuestras actuaciones. Nos sentimos honrados y agasajados por la organización de este encuentro en la celebración de sus fiestas de San Juan y en el que participamos con una selecta muestra de nuestras letras y nuestra música. Por todo ello; por la música, por la poesía, por el compartir, por la alegría y disfrute de las notas musicales, me embebí  asimismo de las notas que llegaban susurrantes y cantarinas cada mañana al despertar  y que, cariñosamente y sin ningún tipo de aspaviento pero de la forma más natural posible, se encargó este río de regalarme. Les dejo con parte de su  sublime concierto de veinticuatro  segundos de duración. Los suficientes para el en-canto y el sosiego. Espero que les embelese y les cautive tanto como el Besaya lo hizo con mi persona. 




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